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Quinoa: el superalimento que posee todos los aminoácidos esenciales para el cuerpo humano
Una característica fundamental de los llamados “superalimentos” es que, sin ser cocinados o procesados, contienen propiedades antioxidantes y son fuente de mucha energía. Son, también, productos naturales (frutas, verduras, semillas o plantas), ricos en vitaminas y minerales.

En esta edición conoceremos la quinoa, un antiguo alimento proveniente de las zonas andinas de América Latina.
Este alimento ha sido ancestralmente consumido por los pueblos originarios de la región de los Andes de toda Latinoamérica. Pese a esto, sólo hace unas décadas los expertos en nutrición lo han investigado e incorporado como fundamental dentro de una alimentación saludable. Descubrieron que en él están presentes los ocho aminoácidos esenciales para el cuerpo humano. Éstos son utilizados por el organismo para producir proteínas con el fin de ayudar a descomponer los alimentos, crecer y reparar tejidos corporales. Su aporte y calidad proteica permite disminuir el consumo de carnes animales.
De la mano con los avances en el estudio de sus propiedades, en los últimos años se han desarrollado variadas preparaciones de este superalimento, dada sus posibilidades de consumo en diversas formas y para todos los grupos etáreos de la población.
Desde la Carrera de Nutrición y Dietética de la Pontificia Universidad Católica de Chile explican que “la quínoa se destaca por ser un “pseudo cereal”, esto quiere decir que posee contenido de carbohidratos y fibra dietaria similar a los cereales, y contenido proteico como las legumbres. Lo que sí la destaca de los dos grupos de alimentos mencionados, es que posee todos los aminoácidos esenciales para permitir una buena síntesis proteica en nuestro organismo, tal cual como los aportan los lácteos, huevos y carnes, sin embargo, para lograr este efecto debe ser consumida en mayor cantidad. Cabe destacar que las legumbres deben ser combinadas con cereales para complementarse y aportar una proteína de buena calidad.” Además, “la quínoa puede ser incorporada en las papillas de los lactantes, posteriormente ya puede ser consumida como acompañamiento en platos de fondo o en postres, cereal de desayuno, en colaciones como barras de cereal e incluso como bebida vegetal apropiadamente fortificada con nutrientes acordes a la etapa de la vida en la cual se encuentre la persona”, agregan.
Antes de conocer varias recetas sanas y ricas que contienen este superalimento, debemos comenzar por saber cómo se cocina la quinoa. Veamos:
Se enjuaga bien la quinoa bajo el chorro de agua. Si se desea, se pueden tostar las semillas para darles un sabor que recuerda a la nuez. Para ello, se calienta un poquito de aceite en una sartén y se doran las semillas removiendo para que no se quemen, solo unos minutos. Se usan 2 partes de agua por 1 parte de quinoa. Se pone a hervir el agua en una cacerola, y una vez que rompa el hervor se agrega la quinoa y se cuece por 15-20 minutos. Cuando está lista, la quinoa se vuelve semitransparente. Se revuelve para separar los granos y se deja reposar 1 minuto.

Ingredientes
Preparación

Ingredientes
Preparación

Ingredientes
Preparación

Ingredientes
Preparación: Cocemos la quinoa como hemos visto al principio. Lavamos y cortamos todas las verduras en trozos. En una sartén con un poco de aceite, salteamos las verduras (menos los tomatitos), salamos y cocemos tapadas por unos 20 minutos. Agregamos los tomatitos, cocemos 5 minutos más, condimentamos con pimienta, añadimos la quinoa y servimos, caliente o frío.
(gentileza de https://www.pequeocio.com/recetas-con-quinoa/).
Hábitos necesarios para lograr una buena salud bucodental en el Adulto Mayor

Irreversible e inexorable resulta ser el envejecimiento. Es un proceso que comienza en la edad adulta, haciéndose más visible a partir de la llamada tercera edad, desde los 60 años en adelante.
Estos cambios orgánicos y psíquicos afectan a todos los órganos, tejidos y sistemas del cuerpo humano, y van creciendo a medida que la persona va aumentando su edad.
Este impacto del envejecimiento también alcanza a la salud bucal, que se ve afectada por el paso de los años en conjunción con los hábitos de higiene oral que se tenga y el consumo o no de ciertos medicamentos asociados al tratamiento de enfermedades propias de las personas mayores.
Otro aspecto que se ve involucrado es el aislamiento al que se ven enfrentados quienes han sufrido pérdida dentaria, sean adultos mayores o no. Su valoración personal, su vida social se ven seriamente afectadas al sentir vergüenza al reír y sonreír. Por esto es sumamente necesario que todas las personas, independiente de su edad, vayan habitualmente a control odontológico. Eso si, hay que reconocer que en los últimos años el porcentaje de desdentados parciales o totales de la tercera y cuarta edad ha ido en disminución constante, según estadísticas del Ministerio de Salud.
Esta misma visión la tiene el Dr. Francisco Alarcón, Director de Pregrado de la Carrera de Odontología UC y Especialista en Periodoncia. “Cada vez recibimos más pacientes con denticiones prácticamente completas porque hay una mayor preocupación de la población. Las dos principales enfermedades de la cavidad bucal son de tipo infecciosas: las caries y la enfermedad periodontal, y si hay un adecuado control periódico con el dentista, la verdad es que sólo este factor por sí mismo puede mejorar la permanencia de los dientes en boca”, explica.
A continuación les dejamos tips a tener en cuenta para mantener los dientes sanos también en la tercera y cuarta edad.
El control periódico con un odontólogo es fundamental para ir evaluando y tratando a tiempo alguna dolencia que afecte a la salud bucal. Si se es un paciente de alto riesgo, debe visitarlo cada tres meses. Si se es de mediano riesgo, cada seis meses. Y si su nivel de riesgo es bajo, una vez al año. Este nivel de compromiso que se menciona tiene relación con factores como la dieta alimenticia, el consumo de medicamentos y la condición bucal del paciente al momento de su evaluación.
La enfermedad periodontal se ve incrementada cuando en el paciente se dan otros factores de riesgo (o enfermedades) como el tabaquismo, la diabetes y el síndrome metabólico (grupo de trastornos que se presentan al mismo tiempo y aumentan el riesgo de enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular y diabetes tipo 2). Al considerar a la boca como la primera parte (puerta) de entrada del Sistema Digestivo, se reconoce una relación intrínseca (e inversa) entre lo que ocurre en esta parte del cuerpo y los sistemas del organismo humano (cuadros infecciosos-inflamatorios en boca pueden comprometer el curso clínico de enfermedades cardiovasculares, diabetes, y patologías respiratorias). Dentro de este contexto, es importante comunicar al odontólogo el consumo de medicamentos que se realice, pues ciertos fármacos pueden tener una incidencia negativa en la salud odontológica.
Al avanzar la edad del ser humano, se va produciendo un adelgazamiento de las estructuras que soportan la dentadura. Frente a esta situación, se deben usar cepillos de dientes con celdas suaves o ultrasuaves, nunca medias ni duras. Cuando existe en la persona problemas de artritis, se aconseja que aparte el cepillo deba tener un mango ancho, y en lo posible, que sea eléctrico. Son muy buenos en ciertos pacientes que tienen problemas de motricidad fina y no pueden controlar adecuadamente la placa bacteriana.
Se deben lavar los dientes después de cada comida, mínimo dos veces al día.
Básicamente, evitar los enjuagues bucales con alcohol y preferir los que tienen alta concentración de flúor, al igual que las pastas dentales.
Aunque actualmente cada vez más adultos mayores tienen todos sus dientes en boca, hay una gran población que debe recurrir al uso de prótesis que pueden retener placa bacteriana. Estas se deben higienizar correctamente después de cada comida. No hay que olvidar que hay cepillos especiales para la limpieza de prótesis y pastillas efervescentes que ayudan a lo anterior. Hoy existen diversas opciones con un paciente desdentado. Actualmente, es posible el uso de sistemas de anclaje de los aparatos protésicos mediante implantes dentales a los huesos maxilares. Esto permite dar una mejor retención a la prótesis, dando mayor seguridad y una mejor funcionalidad, además de una estética notablemente mejorada.
El consumo excesivo de azucares, carbohidratos, bebidas gasificadas favorecen la desmineralización del esmalte dental y desarrollo de caries. Hay que preferir en lo posible una dieta sana y equilibrada.
(Fuente: Guía Clínica “Salud Oral Integral para Adultos desde 60 años”).
Figura 1. Colocar el cepillo a lo largo de la encía marcando un ángulo de 45° respecto de la misma. Una hilera de cerdas debe penetrar levemente debajo de la línea de la encía. Realizar movimientos de adelante hacia atrás unas 10 a 15 veces cada dos o tres dientes, para remover la placa bacteriana adherida a los mismos.

Figura 2. Cepillar las superficies internas de cada diente utilizando la técnica del paso anterior.

Figura 3. Colocar el cepillo verticalmente para cepillar la cara interna de los dientes superiores e inferiores.

Figura 4. Cepillar las superficies de masticación, realizando movimientos de adelante hacia atrás.

Figura 5. Cepillar también la lengua para obtener un aliento más fresco y eliminar bacterias.



























































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