ENTREVISTA

CAJA LOS HEROES Y SU APUESTA POR ACOMPAÑAR A CHILE EN SU PROCESO DE ENVEJECIMIENTO

“Nosotros tratamos de que nuestros beneficios trasciendan más allá de la salud”

 

“Queremos que nuestras sucursales comiencen a ser un espacio donde nuestros afiliados puedan tener talleres de manualidad, talleres de reconversión…un lugar de encuentro”

 

“Creo que lo que nos acerca por definición a las cajas son los propósitos que tienen que ver con habitar el bienestar social”

 

“Lo que a nosotros nos diferencia (de las otras cajas), y tiene que ver con la cultura de nuestra organización, son los espacios de cercanía que hemos ido generando con la comunidad”

Chile envejece a paso acelerado: en 25 años, la población mayor podría llegar a más de seis millones de personas. Frente a ese escenario, el rol del sector privado -y en particular el de las cajas de compensación- se vuelve cada vez más relevante para cubrir una brecha de protección social que el Estado, por sí solo, no logra resolver.

 

En esta entrevista conversamos con Jorge Oliva Mol, Gerente General de Caja de Compensación Los Héroes, sobre cómo se diseñan los beneficios pensando en cada etapa de la vida de las personas, desde programas de salud que van de la pediatría a la geriatría, hasta iniciativas de reconversión laboral, educación financiera y talleres de alfabetización digital para personas mayores. También, abordamos la apuesta por transformar las sucursales en verdaderos espacios de encuentro comunitario, inspirados en experiencias como la española, y la alianza con Anam como parte de una estrategia de cercanía con los afiliados.

Es una mirada que invita a dejar atrás los prejuicios sobre la vejez: para nuestro entrevistado, “cada persona es un momento de la vida y no es una edad”, y ese principio guía tanto los beneficios que ofrece la institución como el mensaje que quiere dejar a las personas mayores del país.

 

¿Cómo ves el tema de la protección social en nuestro país?

 

Es una temática trascendental. Al final del día hay una sociedad que demanda protección social al Estado, pero los Estados son limitados, no podemos pretender que lo resuelvan todo, por lo que el sector privado juega un papel fundamental. Nosotros somos una institución privada y yo creo que el espacio que hemos encontrado ha sido correcto, porque abordamos esa brecha de protección social, sea por nuestros beneficios, sea por nuestra atención, por nuestros programas y todo lo que vamos a desplegar de aquí en adelante.

 

Considerando que sus afiliados transitan desde trabajadores a pensionados, ¿qué pasa con los beneficios de un afiliado cuando se pensiona: se mantienen, cambian o se pierden algunos?

 

La verdad es que uno trata que no se pierdan, porque nosotros tratamos de que nuestros beneficios trasciendan más allá de la salud. Nuestros beneficios buscan trascender en el ciclo de vida de las personas. Entonces, cuando desarrollamos un programa de salud, ese programa parte desde pediatría, que claramente una persona más joven lo está teniendo por su familia con sus cargas, pero termina en el otro extremo en un programa de salud de geriatría. Entonces, ambos son programas de salud, ambos son especialidades y ambos ya tienen un copago de 990 pesos y muchos de ellos llevan exámenes de copago cero.

 

 

Aparte de los típicos beneficios que uno podría encontrar, que pueden ser salud, descuento de medicamentos, los de turismo… ¿se han expandido a otros como acompañamiento social, psicosocial, cursos para evitar fraudes telefónicos?

 

Sí, hemos hecho de todo. Tenemos llamadas de acompañamiento a afiliados con nuestro call center (600 222 9999): se hace un llamado recurrente para ver como están, y de qué forma los podemos asistir.

 

Otro programa bien interesante se llama “reconversión laboral”, donde entregamos herramientas nuevas, digitales, de inteligencia artificial, espacios de emprendimiento, para quien hoy día quiera explorar otras áreas de trabajo. También tenemos uno de educación financiera, muy importante.

 

Y por último, un ejemplo distinto en esa línea, tenemos siempre talleres: de whatsapp, de cómo las personas mayores pueden utilizar smartphones.

 

¿Y a futuro qué viene? ¿Tienen alguna novedad?

 

Que nuestros espacios físicos ya empiecen a materializarse cada vez más. Queremos que comiencen a ser un espacio donde nuestros afiliados puedan tener talleres de manualidad, talleres de reconversión. Un lugar de encuentro. Y pueda tener una biblioteca, y pueda tener una asesoría, y se pueda pasar incluso una tarde ahí. Porque es un lugar de confianza, un lugar de comodidad.

 

Esta es una demanda social, y la pregunta es ¿quién los habilita? Bueno, el Estado puede darlos, pero también nosotros, los privados, y nuestras sucursales pueden cumplir ese rol perfectamente.

Y hay que considerar que en 25 años más la población mayor va a aumentar a más de seis millones de personas…

 

La buena noticia es que nosotros no vamos a inventar absolutamente nada, porque el mundo ha resuelto ya esto. El país que lo ha hecho muy bien, a mi parecer, es España. Lo tiene súper bien trabajado. Entonces, al ser culturas muy parecidas, una de nuestras misiones es saber qué podemos traer.

 

Un ejemplo: España desarrolla un programa donde las personas mayores apoyan a los niños en el proceso de aprender a leer. Ellos se sienten súper activos, tienen una pauta para poder enseñar y están conectados, y se juntan en un lugar donde le enseñan a leer a los niños. Esto es algo que nosotros podríamos tener en nuestras sucursales.

 

¿Qué los diferencia y qué los acerca con las otras cajas de compensación?

 

Primero, yo creo que lo que nos acerca por definición a las cajas son los propósitos que tienen que ver con habitar el bienestar social. Todas las cajas estamos en eso, no nosotros más que otras. Claramente uno acentúa donde cree que hay que acentuar, pero creo que las cajas tenemos gran parte ese rol de habitar en algún lugar de todo ese espacio el bienestar social. Eso nos acerca mucho. Cada uno con su acento, sin duda.

 

¿Qué nos diferencia a nosotros? Yo creo que cuando una vez que uno habita ese lugar, a lo que a nosotros nos diferencia, y tiene que ver con la cultura de nuestra organización, son los espacios de cercanía que hemos ido generando con la comunidad. Desarrollamos espacios muy relevantes entre los vecinos y las vecinas, entre nuestros afiliados, los clientes, la comunidad. En el proceso de afiliación de una persona, nosotros nos tomamos un tiempo súper detallado de explicarle por qué tiene que estar afiliado, de mostrarle los beneficios. En ese proceso podemos demorar varios minutos, porque entendemos que ese vínculo cumple todo lo anterior.

 

Dentro de estas acciones de acercamiento, ¿qué te parece la alianza con ANAM?

 

Creo que todos los que estemos en pos de nuestras personas mayores tenemos que estar vinculados de una u otra manera. Y obviamente estar con ANAM creo que ha sido un acierto. Y no me cae duda alguna que vamos a seguir explotando las capacidades de cada uno.

Y por último, ¿algún mensaje a las personas mayores del país?

 

Creo que culturalmente Chile está cambiando para mirar a las personas mayores. Yo soy un creyente de que a los mayores no hay que verlas como un problema. El cambio cultural ha comenzado, en el sentido de entender un grupo etario distinto. Y entonces mi mensaje para ellos sería:

 

“Cada persona es un momento de la vida y no es una edad. Cada uno tiene derecho a estudiar si quiere a los 70, porque tiene el mismo derecho a estudiar a los 18. Si usted quiere y puede tener un hijo a los 60, bienvenido sea. Si usted quiere emprender a los 75, lo vamos a apoyar, porque la vida son ciclos y no son edades”.

 

Yo te diría que la sociedad ha ido cambiando, y nosotros como Caja queremos seguir empujando ese cambio.