SALUD

ENVEJECIMIENTO DEL SISTEMA DIGESTIVO: ENFERMEDADES PREVALENTES EN LA TERCERA Y CUARTA EDAD

“Las enfermedades gastrointestinales se originan, en la mayoría de los casos, por contaminación de alimentos o agua.”

 

“La mayoría de los pacientes diagnosticados con cáncer de estómago tienen entre 60 y 89 años de edad.”

 

“Xerostomía, disfagia y estreñimiento son enfermedades del sistema digestivo especialmente comunes en Personas Mayores.”

Desde la boca seca hasta las infecciones intestinales, estas son las afecciones digestivas que con mayor frecuencia enfrentan las personas en la tercera y cuarta edad.

El sistema digestivo humano es mucho más que un canal por donde transitan los alimentos. Es el motor que convierte lo que comemos en energía, construye y repara tejidos, y elimina lo que el cuerpo no puede aprovechar. Pero, como cualquier motor, con el paso de los años se desgasta y requiere mayor atención.

Según el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (cancer.gov/espanol), “el aparato digestivo del cuerpo humano es el conjunto de órganos que procesan los alimentos y los líquidos para descomponerlos en sustancias que el cuerpo usa como fuente de energía, o para el crecimiento y la reparación de tejidos. Los desechos que no se pueden utilizar salen durante las evacuaciones intestinales. Las partes del aparato digestivo son la boca, la faringe (garganta), el esófago, el estómago, el intestino delgado, el intestino grueso, el recto y el ano”.

Conocer las enfermedades digestivas más comunes en la vejez permite anticiparse a ellas y actuar a tiempo. Algunas afectan al estómago y los intestinos -las llamadas enfermedades gastrointestinales-, mientras que otras comprometen la boca o el esófago. A continuación, un recorrido por las más relevantes.

 

ENFERMEDADES GASTROINTESTINALES

Gastroenteritis: el enemigo de todos los años

La gastroenteritis es quizás la más conocida de las enfermedades gastrointestinales. Se trata de una infección aguda del tracto digestivo que puede presentarse en cualquier época del año y a cualquier edad, aunque los niños y los Mayores suelen ser los más vulnerables.

 

Sus síntomas más frecuentes incluyen fiebre, vómitos, dolor abdominal y diarrea (que puede ser moderada y breve, o crónica y prolongada). Uno de los riesgos más serios es la pérdida de electrolitos, minerales presentes en la sangre y otros líquidos corporales que llevan una carga eléctrica. Cuando estos se agotan, sobreviene la deshidratación, complicación especialmente peligrosa en Personas Mayores.

 

La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, esta enfermedad se puede prevenir. Dado que suele originarse por contaminación de alimentos o agua, las medidas de higiene básicas marcan una gran diferencia:

 

  • Evitar comer en la calle.
  • Lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño.
  • Desinfectar frutas y verduras.
  • Preparar correctamente los alimentos.

 

Gastritis atrófica: la infección silenciosa que puede derivar en cáncer

 

Menos conocida que la gastroenteritis, pero igualmente importante, la gastritis atrófica se ha asociado al desarrollo de cáncer de estómago. La Sociedad Americana contra el Cáncer (cancer.org/es.html) explica que “en la gastritis atrófica crónica, las glándulas normales del estómago han disminuido o han desaparecido. Además, hay cierto grado de inflamación (las células del sistema inmunitario del paciente dañan las células del estómago). La infección por H. pylori a menudo causa la gastritis atrófica. También puede ser causada por una reacción autoinmunitaria, en la cual el sistema inmunitario de una persona ataca las células que revisten el estómago. Algunas personas con esta afección desarrollan anemia perniciosa u otros problemas estomacales, incluyendo cáncer. No se sabe exactamente por qué esta afección podría convertirse en cáncer”.

Un dato que llama a la atención: la gran mayoría de los pacientes diagnosticados con cáncer de estómago tienen entre 60 y 89 años de edad, lo que subraya la importancia de vigilar la salud digestiva a medida que avanza la vida.

 

OTRAS AFECCIONES DIGESTIVAS PROPIAS DE LA VEJEZ

 

Más allá del estómago y los intestinos, la vejez también trae cambios en la boca y el esófago que pueden dificultar las actividades más cotidianas, como comer o simplemente hablar.

 

 

Xerostomía: cuando la boca se queda sin saliva

 

 

La xerostomía, conocida comúnmente como “boca seca”, es la disminución o ausencia de saliva en la cavidad bucal. Aunque muchas personas experimentan esta sensación puntualmente -frente a situaciones de estrés o nerviosismo-, en adultos mayores puede volverse un problema persistente.

La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, MedlinePlus (medlineplus.gov), advierte que “si usted siente la boca seca todo o la mayor parte del tiempo, puede ser incómodo y puede ocasionar serios problemas de salud”. En la tercera y cuarta edad, esta afección aparece con mayor frecuencia a causa de los cambios que sufren las glándulas salivales: el uso prolongado de ciertos medicamentos, los tratamientos de radioterapia o quimioterapia y los daños a los nervios son causas habituales.

El tratamiento más recomendado es sencillo pero constante: tomar sorbos frecuentes de agua o bebidas sin azúcar, y evitar la cafeína, el tabaco y el alcohol.

 

 

Disfagia: la dificultad para tragar que muchos confunden con capricho

 

Tragar es un acto tan automático que pocas veces se piensa en él, hasta que empieza a fallar. La disfagia es la dificultad para deglutir, y en Personas Mayores puede confundirse erróneamente con falta de apetito o inatención.

La Fundación Mayo para la Educación y la Investigación Médica (mayoclinic.org/es-es) ofrece una explicación clara: “la disfagia se produce porque las paredes del esófago se vuelven más estrechas, por esta razón percibimos en el adulto mayor una involución a la hora de comer, similar a la de un bebé, pensando inclusive que las quejas son producto de falta de atención, sin embargo, la causa es fisiológica puesto que el esófago se vuelve más estrecho, imposibilitando la deglución”.

 

Estreñimiento: cuando el intestino pierde su ritmo

 

Tener tres o menos evacuaciones a la semana es la definición médica de estreñimiento, una condición que se vuelve más frecuente con la edad. Según MedlinePlus, “los cambios estructurales en el intestino grueso relacionados con la edad pueden provocar más estreñimiento en los adultos mayores. Otros factores que influyen en estos cambios son la falta de ejercicio, no tomar suficientes líquidos y una dieta baja en fibra. Los medicamentos, como los diuréticos y los suplementos de hierro, y ciertas afecciones médicas, como la diabetes, también podrían contribuir al estreñimiento”.

Combatir el estreñimiento está, en gran medida, al alcance de cada persona. Las recomendaciones son:

  • Adoptar una dieta rica en frutas, verduras y granos integrales, limitando lácteos, carnes grasas y dulces.
  • Beber abundante agua a lo largo del día.
  • Realizar actividad física diaria.
  • No postergar la evacuación intestinal, pues retenerla puede agravar el problema.